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Miércoles, 25 de Septiembre 2013

Caso de los hermanos Rojo: Un crimen que estremeció al país

Jeanette Hernández fue declarada culpable de la brutal agresión que sufrieron sus hijos de 7 y 17 años. Los niños fueron golpeados con un martillo e la cabeza. Actuó cegada por los celos.

 

 

Sin dudas, éste, "El caso de los hermanos Rojo" es uno de los más inquietantes de la historia poliial chilena.

 

 
 
En enero del 2010 la justicia declaró culpable a Jeanette Hernández Castro del parricidio de su hijo Esteban Rojo, de 7 años; y del parricidio frustrado de su hijo mayor, Pablo Rojo, de 17. Los menores fueron brutalmente agredidos con un martillo en la cabeza.
El pequeño Esteban murió a causa de los golpes y fue encontrado en el piso de la casa, en su pieza; mientras que Pablo -quien quedó gravemente herido- fue encontrado en el sillón del living donde se había quedado dormido. Pablo resultó con daño neurológico irreversible.
 
 
 
 
El macabro crimen ocurrió el 17 enero del 2008 en la vivienda que la mujer compartía con su familia, en Puente Alto. 
Se logró establecer que Jeanette -quien trabajaba en una peluquería de la comuna- fue a su casa entre las 10 y las 11 de ese día, y utilizando un martillo golpeó de manera fría y brutal a sus hijos. Su intención -según afirmaron- era matarlos ambos, objetivo que no logró con Pablo ya que alcanzó a recibir ayuda médica. El niño estuvo meses internado y debió ser sometido a varias operaciones. 
 
 
 
 
 
El móvil de toda esa brutalidad -según se estableció en el juicio- fueron los celos desmedidos que sintió Jeanette por la amistad de su marido y una cantante de rancheras del barrio. Cegada por la furia, decidió vengarse de lo que ella consideró una traición, acabando con la vida de los niños, ya que así le haría daño a Pablo Rojo, su marido.
 
 
 
 
Como describe la revista Ercilla en su edición número 3388, según la reconstrucción de los hechos realizada por la Fiscalía, la imputada sólo regresó a su casa de una villa de Puente Alto, cerca de las 21 horas, acompañada de su esposo Pablo. En la esquina del pasaje donde viven se encontraron con un grupo de vecinos. Pablo se quedó conversando y Jeanette se apresuró en abrir la puerta. Al hacerlo, salió gritando al ver a su hijo Pablo sangrando en el living. Según informes de la policía, no volvió a ingresar a la casa, pero después describió con detalles el sitio del suceso donde encontró a su hijo.
 
 
 
 
Jeanette nunca reconoció el crimen cometido. Y si bien diversas pericias demostraron que tenía problemas siquiátricos, se determinó que se trataba de una persona imputable. Durante el juicio oral, Hernández aseguró que tenía sueños premonitorios y también que podía comunicarse con su hijo muerto.
 
 
 
 
 
"Se hizo una investigación completísima de la Fiscalía (…) y de la PDI (…) y pudimos fijar que la acusada estaba a la hora y lugar de los hechos con los niños (…). Pudimos obtener la sentencia condenatoria que estábamos reclamando y pudimos contribuir a que las víctimas reales del delito, puedan sentirse satisfechas y en estos momentos, Esteban puede descansar en paz", aseguró el fiscal Alejandro Peña a Emol, luego de la lectura del fallo que condenó a la mujer.
 
 
 
 
En tanto, el fiscal a cargo del caso, Pablo Sabaj, quien desarrolló la investigación junto a su par Patricio Vergara, describió -también a Emol- el veredicto final como un momento de "bastante emoción". "La resolución del misterio del caso Rojo salió de las reflexiones más íntimas que pudimos hacer fiscales y policías nos juramentamos de que íbamos a resolver el caso y así lo hicimos (…). Pero son sentimientos encontrados porque nunca es grato obtener una condena en contra de la madre de los niños", afirmó.
 
 
 

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