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Calidad de vida

Volcán Calbuco: Recomendaciones para enfrentar desastres naturales

Cuando la ansiedad se torna inmanejable, la angustia hace su aparición, pudiendo incluso llegar a inmovilizar a una persona, e impidiendo una adecuada conducta.

24 de Abril de 2015 17:36

La sorpresiva erupción del volcán Calbuco provocó conmoción en los habitantes de la zona quienes no estaban preparados para un evento de este tipo, provocando en ellos altos niveles de ansiedad o angustia.

Según comenta Rodrigo Atallat, Docente Escuela de Psicología de la Universidad Santo Tomás, cuando estos niveles de ansiedad se mantienen dentro de un rango adecuado, permiten que la persona se movilice y actúe adaptativamente. Pero cuando la ansiedad se torna inmanejable, la angustia hace su aparición, pudiendo incluso llegar a inmovilizar a una persona, e impidiendo una adecuada conducta adaptativa (por ejemplo, de huida).

Si bien, para algunos el efecto de la erupción, se va diluyendo poco a poco de la conciencia. Sin embargo, para otros, es una situación que no se ha cerrado, que sigue latente, y por tanto están pendientes ante cualquier signo o señal de que se avecina nuevamente el peligro. Entre ellos se encuentran muchos niños y personas vulnerables como ejemplo, adultos mayores con dificultad para moverse, quienes viven situaciones de este tipo de manera mucho más emocional que el promedio.

Considerando lo anterior, Rodrigo Atallat entrega tres recomendaciones para enfrentar situaciones estresantes: 

- Mantener el equilibrio y control. Usando la analogía jinete – caballo para entender la relación razón – emoción, generalmente es el jinete quien debe guiar al caballo y no al revés, salvo excepciones. Esto significa que la razón debe regular las manifestaciones emocionales en momentos de estrés, por ejemplo se debe evitar gritos, alterarse, ya que de otra manera probablemente se tomen decisiones inadecuadas, además del impacto emocional negativo de dichas conductas en los niños. Si en un adulto el nivel de estrés vivido fue alto, para un niño puede mucho peor.

 

- Cuidar de los más vulnerables. Si los niños u otras personas más vulnerables ven alteradas sus conductas regulares (alimentación; sueño; otras), se debe indagar en lo que ellos piensan y sienten respecto a lo ocurrido. Es normal que después de situaciones estresantes las conductas cambien, y una pieza clave para la recuperación es la respuesta del adulto: de acogida, de comprensión, y de disponibilidad a ayudar, en vez de criticar, retar y/o sancionar. Por otro lado, es importante desarrollar un plan familiar de emergencia: es fundamental tener establecido una zona de seguridad dónde encontrarse. Coordinar si los niños están en el colegio, o hay adultos mayores viviendo solos, quién los va a buscar. Por último, puede ser una buena idea contar con un bolso de viaje que contenga ciertos elementos de primera necesidad: un kit de primeros auxilios; alimentos no perecibles que no requieran preparación; set de ropa básico.

 

- Informarse. Como la idea es mantener la calma siendo prudentes, busque estar atento a las indicaciones de las autoridades respectivas, en caso de una nueva alerta. Esto significa estar en contacto con las noticias locales por la radio, o en conversaciones con carabineros, u organizándose entre vecinos cercanos para informarse y ayudarse mutuamente. El establecimiento de redes sociales de apoyo, puede ayudar a disminuir el sentimiento de incertidumbre que rodea a situaciones estresantes.

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